Basta de mirar hacia abajo (Chile)
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Vivimos mirando a los chilenos. Ayer falleció Lucho Barrios y la prensa dedicaba 70% del tiempo a mostrar como la noticia repercutía en los medios mapochinos en vez de rescatar la figura del bolerista. Felipe Camiroaga cantando un bolero. Mostramos como gran noticia que el principal mercado para las exportaciones peruanas es Chile, pero no decimos que Chile es el primer exportador de Pisco o aguardiente de Uva en el mundo. Señalamos que nuestra gastronomía ha invadido el paladar chileno con 10 ó 15 restaurantes, pero nos olvidamos que Falabella, Ripley, Sodimac facturan 1000 veces más en Perú que esos restaurantes en Chile. O no hablamos de que muere un peruano por día en Chile o que la mayoría de “nanas” o empleadas domésticas son peruanas (ganan allá casi tres veces más que acá)
Re fritamos una noticia aparecida en El Mercurio (primo hermano de El Comercio) dónde se dice que Perú vive un “boom” y nos alegramos por ello. Nos la creemos. Necesitamos la aprobación de nuestros vecinos. Signo de inseguridad absoluta.
Miramos lo que pasa abajo geográficamente para buscar el punto de comparación. Y cada “victoria” mediática es festejada como si hubiéramos ganado una clasificación al mundial (Chile quedó segunda). Claro que dicen que tuvieron la visión de contratar a Bielsa y nosotros nos ensartamos con Chemo.
Nos cuentan en el colegio que perdimos una guerra injusta con los chilenos hace 140 años. Que Grau fue un Caballero; Ugarte un valiente y A Bolognesi se le quemaron los cartuchos. Todo pueblo para formarse como tal debe compartir identidades, deseos y tener una visión GLOBAL de hacia dónde queremos ir. El Perú es un sálvese quien pueda. Llegar al gobierno para robar impunemente sin proyectos a largo plazo.
Nos hacen creer (los políticos) que los chilenos son “EL enemigo” y festejamos cada pequeño logro como una victoria que nos acerca a recuperar Arica. Victorias pírricas que nos meten en los arbustos y no nos dejan ver el bosque. Chile avanza a pasos agigantados hacia el desarrollo y nosotros le seguimos a decenas de años, pero siempre miramos hacia abajo buscando una aprobación, el gesto del hermano mayor que nos reconozca alguna virtud para sentirnos bien.
Es tiempo que nos las creamos por el simple de hecho que sea así. Nuestra comida es cojonuda, así como nuestros músicos y nuestra geografía y miles de cosas más, pero basta de buscar la aprobación de alguien o de algo, si no siempre seremos un país inmaduro o infantil.