Lori berenson y el Ché guevara
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Hace casi 60 años que un joven médico argentino dejaba de lado el ofrecimiento de una vida apacible y burguesa y se enfrascaba en la mayor aventura posible: hacer una revolución y cambiar el mundo. Tarea difícil si las hay, ya que el objetivo implica, necesariamente, matar ( o asesinar) a otros seres humanos teniendo como justificativo moral la “superioridad de mis ideales versus los tuyos”. En otras palabras: me otorgo la libertad de matarte en un acto que traerá beneficios para la sociedad en su conjunto. Argumento que luego sería usado por los dictadores de derecha de nuestra región. Pese a esto o ESTO a pesar de han configurado una figura mítica, contracultural e icónica hasta la saciedad: la del valiente Ché Guevara como la quintaesencia del revolucionario.
A fines de los ochentas una americana estudiaba antropología en el famoso MIT. Una vida académica plagada de viajes la tenía como destinataria. Sin embargo, su atribulado espíritu la hizo dejar los libros y pasar a la acción. Conoció gente en Centroamérica y terminó en Perú involucrada en las actividades logísticas del grupo terrorista MRTA – light comparado con Sendero -. A Berenson nunca se le probaron crímenes directos (ni tampoco indirectos), se la enjuició y encarceló por 20 años, más por crímenes ideológicos que reales. Ya cumplió 15 y se acogió a unos dudosos beneficios para terroristas. Se casó con peruano y tiene una hija nacida acá lo que le otorga muchos derechos (Somos Ius Soli). Ahora, durante estos 5 años, no podrá reunirse con terroristas ni ir actividades de tal índole (creo que yo tampoco). Fue discípula de Víctor Polay Campos (pata de Alan); ya cumplió su condena, ¿porqué no la dejamos en paz o la elevamos a la categoría del Ché? Quince años en cana no se los deseo a nadie….