DEL CASTILLO SE PSICOANALIZA
Confieso que me he convertido en el psicoanalista del poder. Acuden a mi consultorio muchos compañeros que quieren, a través de la palabra, encontrar anclas emocionales para poder trabajar sobre ellas. Yo no puedo juzgar moralmente las acciones de mis pacientes. No es mi chamba. Tampoco divulgar lo que sucede en mi consultorio ya que es contrario al secreto profesional. Los políticos son exhibicionistas hasta el fetichismo. Les encanta mostrarse. A raíz de la exposición mediática que me provee UPA – me llaman de radios, televisión y recibo miles de mails – tuve que subir la consulta a $800 soles por un tema de oferta y demanda y algunos políticos quieren que divulgue las sesiones de terapia (mal llamadas terapéuticas) para compartir, cual estrella de rock, con sus seguidores los hallazgos encontrados en la terapia en sus blogs, facebook, entre otros. Pues bueno, ahora que soy comunicador le haré el favor a Jorge Del Castillo de transcribir extractos sustanciosos de nuestra última charla.
JDC: Jacques, compadre, me siento un eterno segundón.
JL: ¿Porqué me has llamado compadre, Jorge? No es la forma…,
JDC: Disculpa Jacques. Es el trato que usamos con los compañeros o gente que queremos.
JL: Pero ubícate yo NO soy tu compañero. Estás acá porque tienes severos problemas de autoestima, así que te conviene verme como una deidad.
JDC: Ta mare Jacques, yo pensé que éramos patas, pero veo que se te sube la mostaza a la cabeza y ya quieres el mismo trato que me pide Alan.
JL: No, yo sólo te pido que me digas por mi nombre. Tenemos que mantener la distancia psicoanalista – paciente, sino esto es un arroz con mango. ¿Qué me decías lo de segundón?
JDC: Ya me cortaste la viada, pero eso, que no tengo vuelo propio, que sin Alan no soy nadie en la arena política ni en el Apra, que pese a que fui electo alcalde y congresista siento que no lo hice por méritos propios, sino por estar de ayayero de Alan.
JL: ¿y qué crees que puedes hacer al respecto?
JDC: No mucho, me parece que es mi destino. Salvo que me vaya del Apra y forme mi partido.
JL: ¿Y cuál es tu miedo?
JDC: Que no saque ni un voto, que el Apra me destierre, competir con Alan, no, no, ni hablar, no es una posibilidad. Mejor me quedo de segundón. Nadie de los compañeros tendrá vuelo hasta que Alan se vaya al más allá.
JL: Parece que estamos en un callejón sin salida.
JDC: ¿Te parece, Jacques?
JL: Eso concluyo a partir de lo que tú me traes. Por un lado dices que no puedes vivir bajo la sombra de Alan, pero a la vez sin Alan no eres nada. ¿Qué solución encuentras tú?
JDC: Ninguna, por eso te pago 800 mangazos para que me ayudes.
JL: ¿y crees que no lo hago?
JDC: Sí, pero qué chucha tengo qué hacer.
JL: Soy tu analista no tu papá. Yo estoy acá para ayudarte a que TÚ ( tengo que enfatizar el tú pues así ocurrió en la terapia) encuentres la solución a tu problema, pero es algo que yo no puedo resolver por ti, yo te puedo ayudar a buscar alternativas, pero tú eres el dueño de tu vida.
JDC: Y eso es precisamente lo que me asusta. Por eso que vivir bajo la sombra de Alan también tiene sus beneficios. No tengo que pensar mucho sólo tengo que hacer, y eso me ayuda mucho.
JL: Bueno, ves, entonces ser un segundón no es tan malo.
JDC: No, claro que no. He sido poderoso a la sombra de una divinidad, pero sé que no quedaré en la historia grande del Perú y eso me angustia. Quizás con una callecita a mi nombre en algún distrito como Miraflores o San Isidro me conformo.
JL: ¿qué te gustaría que escribieran en tu lápida?
JDC: Me cagas, Jacques…
JL: Bueno, te lo dejo de tarea. Son Mil soles Jorge por la consulta…
JDC: Me estás subiendo la consulta nuevamente…gente como tú es la que me hace entrar en las cutras de los compañeros, caracho…
Continuará….
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