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VATICANO NO QUIERE FUEROS CIVILES

Publicado: 2010-06-27

La iglesia católica tiene un largo prontuario de esconder y apañar a los cientos de sacerdotes pedófilos en su congregación. En Boston lo resolvió pagando u$400 millones a las víctimas, en su mayoría niños,  cuyos fmiliares demandaron en los tribunales a dichos pederastas. Desde 1950 son casi 5,000 los miembros de la iglesia que han sido llevados a la justicia en el país del norte y se calcula que son 11,000 los clérigos violadores. El costo está en función de la justicia y de la poca influencia en la vida diaria del vaticano en la cultura de los estadounidenses. En Latinoamérica es nulo el resarcimiento para las víctimas de los abusos de estos personajes enfermos. La prensa no tiene problema alguno en ensañarse con los violadores y la sociedad condena en forma severa, hasta se pide la pena de muerte, para los civiles. Cuando el tema involucra a un sacerdote todo es distinto. Estos son removidos de sus cargos y enviados a lugares distantes para que sigan cometiendo sus pecados. Ellos, arrepentidos, serán juzgados por el jefe máximo de su organización: Dios padre que todo lo ve, pero no tira dedo a los familiares de las víctimas. Tampoco los victimarios son sujeto de la cárcel común. No conozco un solo cura que por violación esté preso en una cárcel en nuestro país. Ya sabemos lo que le espera. El caso del fundador de Los Legionarios de Cristo es paradigmático.

En los últimos días el Vaticano ha sufrido un golpe muy duro de asimilar. La policía belga hizo lo que tenía que hacer ante confesiones del obispo de Brujas "Cuando aún era un simple sacerdote y por un tiempo cuando comencé como obispo, abusé sexualmente de un joven en mi entorno cercano", dijo el obispo de Bruges, Roger Vangheluwe. La policía allanó oficinas, se llevó computadoras y procesará en forma civil a los involucrados: un arzobispo retirado y dos prelados involucrados en estos delitos, curas que sabían del hecho pero nunca lo denunciaron lo que en la jerga judicial se llama encubrimiento. El vaticano puso el grito en el cielo: ni en la época de los comunistas habían sufrido estos vejámenes por parte de un gobierno. Antes todo se arreglaba por debajo de la mesa con el victimario en otra diócesis y la víctima en el psicólogo o en la calle travestido con graves secuelas mentales.

Convengamos que una cosa es que un enfermo viole a un niño en la calle y otra, muy distinta, es que alguien con poder abuse de un niño luego de ganarse su confianza por la investidura de un hábito. Los curas pedófilos deben ir a la cárcel como cualquier hijo de vecino y la Iglesia debe dejar de protegerlos si no quiere ver disminuida su base de clientes.


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